A nueve años del fenómeno El Niño Costero de 2017, el Perú todavía tiene obras fundamentales de prevención inconclusas, lo que mantiene expuesta su infraestructura ante nuevos eventos climáticos, lo que pone en riesgo la continuidad de las actividades productivas y del comercio exterior, debido a posibles interrupciones de carreteras y servicios logísticos. Así lo sostuvo, Raúl Barrios Fernández – Concha, presidente de la Cámara de Comercio de Lima (CCL), durante la inauguración de la XX Cumbre Internacional de Comercio Exterior, organizado por el Instituto de Investigación y Desarrollo de Comercio Exterior (Idexcam) de la CCL.
En ese sentido, sostuvo que se debe identificar a los responsables de los anteriores gobiernos por la falta de financiamiento y demora en la ejecución de estas obras de prevención. “Si bien al actual Gobierno se le exige acelerar las intervenciones pendientes, resulta imposible culminar en pocos meses proyectos que permanecieron paralizados durante varios años”, refirió.
Barrios recordó que, en julio de este año, se advirtió que, de una cartera de 61 proyectos de prevención de la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN) valorizados en aproximadamente en S/22 800 millones, aún estaba pendiente la ejecución más de S/11 600 millones. Esto significa que alrededor de la mitad de los recursos de esta cartera todavía no se había ejecutado.
Incluso, en 2020, algunos proyectos ya contaban con expedientes técnicos culminados, pero no recibieron el financiamiento necesario para iniciar su ejecución. Por tanto, advirtió que estas obras recién podrían comenzar en 2027, lo que significa que el país no contará con ellas para enfrentar el actual periodo de riesgo climático. Con este panorama, esta problemática trasciende en el comercio exterior, uno de los más importantes motores de crecimiento económico del país, pues representa inversión, competitividad, desarrollo regional, oportunidades para las mypes y empleo para miles de familias.
Mincetur presenta estrategia ante el FEN
Por su parte, Rogers Valencia, titular del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), presentó su estrategia frente al fenómeno El Niño en tres etapas: antes de la emergencia, implementará una plataforma de monitoreo para identificar riesgos y fortalecer la vigilancia y prevención. Durante el evento, activará una red de apoyo multisectorial para gestionar alertas, impulsar el cabotaje y garantizar la continuidad de los servicios de comercio exterior. Finalmente, después de la emergencia, promoverá la reactivación económica mediante mecanismos de financiamiento como seguros, créditos, garantías y fondos no reembolsables para apoyar a las empresas afectadas.
Respecto al sistema de monitoreo se identificó 60 productos exportables de 15 regiones que podrían sufrir los efectos El Niño. “Esta herramienta permitirá identificar las regiones, provincias y productos expuestos, así como los principales factores que podrían comprometer su producción y comercialización”, manifestó.
Asimismo, garantizó la continuidad de las operaciones de comercio exterior, el cual contempla mantener el 100 % de los trámites en línea, reforzar la mesa de ayuda durante las emergencias y asegurar la emisión digital de certificados de origen a través de la Ventanilla Única de Comercio Exterior (VUCE).
Del mismo modo, se impulsará el cabotaje marítimo, en coordinación con la Marina de Guerra del Perú, como alternativa para reducir la dependencia de las vías terrestres y garantizar el traslado de mercancías ante posibles interrupciones. La propuesta contempla una ruta piloto entre Paita, Chancay, Callao, Pisco y Matarani, cuyos servicios e itinerarios fueron informados por la Asociación Marítima del Perú (ASMARPE).
CAF identifica 100 puntos críticos de infraestructura en Perú
Por su parte, Gabriel Daly, representante del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), mencionó que el Perú tiene alrededor de 100 puntos críticos de infraestructura que requieren atención preventiva, debido al impacto que podría generar su interrupción en el transporte, la producción y el comercio.
Entre los más vulnerables figuran el puente Virú (La Libertad); la carretera Central (a la altura de Matucana); y la variante de Uchumayo (Arequipa), corredores estratégicos para la conectividad y el traslado de mercancías en el país.
En ese sentido, Daly destacó que el costo económico de un desastre natural debe calcularse considerando no solo la infraestructura dañada, sino también las pérdidas indirectas que se producen en toda la cadena productiva y comercial. “Una obra se puede reconstruir y recuperar su servicio, pero la carga exportada perdida ya no se recupera”, sostuvo.
Cabe agregar que durante 1997-1998, El Niño generó pérdidas económicas estimadas en US$ 3500 millones, mientras que en 2017 la afectación alcanzó los US$ 3000 millones, según cifras presentadas por la CAF.
Prevenir cuesta menos que reconstruir
Daly destacó la importancia de invertir anticipadamente en infraestructura para reducir el impacto económico de los desastres naturales. Según su exposición, por cada dólar invertido en prevención se puede ahorrar hasta US$ 15 en futuros costos de reconstrucción.
Por tanto, resaltó que resulta determinante atender los puntos críticos para reducir los daños frente El Niño, así como asegurar rutas alternas para mantener la continuidad de las actividades productivas y comerciales.
